Emigrante sin aun serlo, emigrante en mi país de origen, que ya casi no reconozco, cuyas nuevas claves no quiero vincular a mi vida. Ante la posibilidad de sembrarme en otras tierras tomo el riesgo y me nombro emigrante.
domingo, 25 de julio de 2010
lunes, 19 de julio de 2010
He de llamar reposo a este tiempo de vida, no encuentro otra forma de nombrarlo. La vida nunca definida, la que conocía, en la que me consideraba hábil, cambió. Hábil para laborar, producir, relacionarme, aquella que hoy nombro como si se encontrara distante, sale de su letargo, se quiere vestir, renombrar para mi asombro, con un nombre que nunca pensé pronunciar en su ejercicio: emigrante.
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